{"id":1694,"date":"2013-12-03T18:00:16","date_gmt":"2013-12-03T18:00:16","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/joomla\/2013\/12\/03\/ongi-etorri\/"},"modified":"2025-05-28T09:24:10","modified_gmt":"2025-05-28T07:24:10","slug":"ongi-etorri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/2013\/12\/03\/ongi-etorri\/","title":{"rendered":"Ongi etorri"},"content":{"rendered":"<p>El jugador y guardameta de la Real Sociedad, Claudio Bravo, publica en el diario &#8220;El Mercurio de Chile&#8221; un art\u00edculo en el que narra sus experiencias desde la llegada a Europa y San Sebasti\u00e1n hasta nuestros d\u00edas. Dicho art\u00edculo ha calado hondo entre los seguidores realistas y medios de comunicaci\u00f3n. Por el inter\u00e9s y el significado del mismo, lo recogemos aqu\u00ed:<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&#8220;<em>La\u00a0vida de un futbolista implica necesariamente cambios. Son muy pocos los jugadores que no cambian jam\u00e1s de club. Para todos los dem\u00e1s vendr\u00e1n cambios de camiseta, de compa\u00f1eros, de ciudad, de pa\u00eds, de continente e incluso, algunas veces, de puesto. Todo sea por el f\u00fatbol, esa pasi\u00f3n que ha definido nuestro camino.<\/em><\/p>\n<p><em>No conozco a nadie que no se haya ilusionado cuando un club extranjero ha querido su pase. Pero como saben, no siempre ese traslado supone un final feliz. Porque no es f\u00e1cil lo que se deja.<\/em><\/p>\n<p><em>Como dije en una columna anterior, yo llegu\u00e9 a los once a\u00f1os a Colo Colo. Entonces, cuando la Real Sociedad me ofreci\u00f3 un contrato, si bien ello implicaba una mejora econ\u00f3mica y un salto a una de las mejores ligas del mundo, tambi\u00e9n significaba dejar atr\u00e1s lo conocido, lo que me rodeaba, a los amigos y el funcionamiento de un mundo al que ya estaba acostumbrado.<\/em><\/p>\n<p><em>El cambio no es f\u00e1cil, ya que uno ha aprendido a moverse y se ha batido bajo c\u00f3digos que conoce, los c\u00f3digos que, finalmente, son tu mundo. Y eso es lo que dejas atr\u00e1s.<\/em><\/p>\n<div>\n<p><em><span style=\"line-height: 1.3em;\">Yo tuve suerte. Lo primero que me dijeron al llegar a San Sebasti\u00e1n, en el Pa\u00eds Vasco, fue &#8220;ongi etorri&#8221;, que significa &#8220;bienvenido&#8221;, pero no de una manera formal, no de la forma en que lo puedes leer en un cartel de aeropuerto, sino realmente &#8220;bienvenido, queremos que seas uno de nosotros&#8221;.<\/span><\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><em>Y as\u00ed, poco a poco, mes a mes, fui cambiando costumbres en busca de una mejor adaptaci\u00f3n. O mejor dicho, fuimos, porque es toda la familia la que resiente y abraza el cambio. Quise absorber la nueva realidad que me rodeaba, para saber c\u00f3mo moverme en ella. Primero, conocer la ciudad y la regi\u00f3n que, como sabr\u00e1n, tiene una idiosincrasia bastante particular: antes que espa\u00f1oles son vascos. Luego, el pa\u00eds y, por \u00faltimo, el continente.<\/em><\/p>\n<p><em>Dije l\u00edneas atr\u00e1s que tuve suerte, y es verdad. Porque llegar a un lugar en donde el respeto por tu profesi\u00f3n es absoluto, en donde te dan \u00e1nimo en la calle y celebran tu esfuerzo y trabajo, hace que quieras devolver la mano a la comunidad mediante todo tu compromiso y entrega en el equipo que los representa. Y al sentirte parte de ellos, bueno, te vas adaptando.<\/em><\/p>\n<p><em>Es cierto que no todo sale como uno quiere y que tarde o temprano ocurren situaciones adversas, como cuando bajamos a Segunda Divisi\u00f3n. Y aunque no lo crean, no puedo recordar un solo episodio ingrato que me haya pasado en la calle o al salir del estadio tras una derrota mientras nos hund\u00edamos en la tabla. Era como si entendieran que t\u00fa y tus compa\u00f1eros hac\u00edan el m\u00e1ximo esfuerzo posible, pero que hay veces en que simplemente las cosas no salen como uno quiere. Y eso se agradece. Te ayuda a sobreponerte frente a los problemas, te lleva a pensar que has tenido suerte por el lugar que te ha recibido y, quiz\u00e1s lo m\u00e1s importante, te da la motivaci\u00f3n para hacerlo cada vez mejor, a la espera de darle nuevas alegr\u00edas a esa gente cuyo equipo representas.<\/em><\/p>\n<p><em>La sociedad vasca me ha hecho crecer en todos los planos: como futbolista, como persona y como pap\u00e1. Me acogi\u00f3 y me dio la oportunidad de crear nuevos lazos, de conocer nuevas realidades, de enfrentar nuevos desaf\u00edos, siendo uno de los m\u00e1s importantes el representar en cada partido no solo a nuestros hinchas sino, espero, a todos los chilenos. Porque el cambio implica eso: al llegar a Espa\u00f1a uno deja de ser el arquero del Colo y pasa a ser una especie de embajador del f\u00fatbol chileno, un representante de cada uno de los jugadores nacionales y de cada ni\u00f1o presente en las escuelas de f\u00fatbol.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy llevo casi ocho a\u00f1os ya en Europa, y tengo contrato con la Real hasta 2017. Y si todo sigue como est\u00e1, porque m\u00e1s no se puede pedir en el \u00e1mbito humano, ser\u00e9 el chileno con m\u00e1s a\u00f1os en un mismo club europeo. Es verdad que me quedan muchas cosas a\u00fan por vivir. S\u00e9 que vendr\u00e1n nuevas alegr\u00edas y nuevas penas en el plano futbol\u00edstico, pero cuando veo a mi familia habituada en San Sebasti\u00e1n, cuando se me acerca la gente en la calle con una sonrisa y veo que esto es lo que trajo el cambio para m\u00ed, solo puedo decirles eskerrik asko: much\u00edsimas gracias.&#8221;<\/em><\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em>Fuente: Noticias de Gipuzkoa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El jugador y guardameta de la Real Sociedad, Claudio Bravo, publica en el diario &#8220;El Mercurio de Chile&#8221; un art\u00edculo en el que narra sus experiencias desde la llegada a Europa y San Sebasti\u00e1n hasta nuestros d\u00edas. Dicho art\u00edculo ha calado hondo entre los seguidores realistas y medios de comunicaci\u00f3n. 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