{"id":279,"date":"2007-11-04T02:00:00","date_gmt":"2007-11-04T02:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/joomla\/2007\/11\/04\/ique-si-quieres-arroz-catalina\/"},"modified":"2025-05-30T19:08:58","modified_gmt":"2025-05-30T17:08:58","slug":"ique-si-quieres-arroz-catalina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/2007\/11\/04\/ique-si-quieres-arroz-catalina\/","title":{"rendered":"\u00a1Que si quieres arroz, Catalina!"},"content":{"rendered":"\n<p class=\" eplus-wrapper\">\nCuenta la leyenda, o la tradici\u00f3n, que all\u00e1 por el siglo XV una mujer llamada Catalina cas\u00f3 con un jud\u00edo. Ambos se pon\u00edan las botas de arroz, porque le atribu\u00edan propiedades medicinales y curativas, adem\u00e1s de lo mucho que alimentaba. Se lo contaban a cuantos conoc\u00edan. Arroz &#8220;palante&#8221;, arroz &#8220;patr\u00e1s&#8221;. S\u00f3lo hablaban del cereal, hartando a la feligres\u00eda. No ten\u00edan otro tema de conversaci\u00f3n.\n<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p class=\" eplus-wrapper\">\nLleg\u00f3 el d\u00eda en que la vida de Catalina se apagaba. Quisieron los vecinos despedirse en el lecho de muerte. Le fueron a visitar y, a modo de choteo, le dec\u00edan &#8220;\u00bfQuieres arroz, Catalina?&#8221;. Y como \u00e9sta se mor\u00eda y era dif\u00edcil comprender su respuesta, le repet\u00edan: &#8220;Que si quieres arroz, Catalina&#8221;. Y Catalina se muri\u00f3 y la leyenda con ella.\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\" eplus-wrapper\">\nAyer en Alicante compart\u00ed mesa en la Calle Mayor. Paella de marisco para no variar.&#8221;Bichitos&#8221; con arroz y el &#8220;tap\u00f3n&#8221; -si prefieren, atasco&#8211; tradicional que corresponde a dicha especialidad culinaria. El tap\u00f3n, esta vez de coches, se acrecent\u00f3 a medida que nos acerc\u00e1bamos al Rico P\u00e9rez. Una vez dentro, lleg\u00f3 &nbsp;&#8220;el tercer&#8221; atasco, el de nuestro equipo sobre el c\u00e9sped. Un primer tiempo incalificable. Triste, como un f\u00e9retro. Nada que sorprenda. Les invito a un ejercicio de agudeza visual. M\u00e9tanse en Internet, acudan a la p\u00e1gina web de la Real. Pinchen la noticia que informa del capital chino y esas cosas. Vean las fotos de los consejeros sentados en las dos primeras filas&#8230; y entender\u00e1n lo que escribo. Implacable rictus.\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\" eplus-wrapper\">\nVen\u00edamos de perder en Soria, en casa frente al Sporting, y de empatar en Ferrol, con cara de pocos amigos. El H\u00e9rcules-ya nos recordaron durante la semana que de 17 viajes nunca hab\u00edamos ganado aqu\u00ed- aparec\u00eda de nuevo como otro enemigo con u\u00f1as, cuernos y colmillos retorcidos. Futbolistas de oficio. Nos metieron gol en saque de banda \u00a1a nuestro favor!.\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\" eplus-wrapper\">\nCambiamos de camiseta en el descanso, porque la primera parte era un batiburrillo de blancos, azules y negros que confund\u00edan todo. Incluso, las ideas de los nuestros. De blanco, nos transformamos. Empezamos a jugar como deb\u00edamos, porque el t\u00e9cnico acert\u00f3 con los cambios y fuimos a por un partido que era nuestro. Fall\u00f3 la punter\u00eda y acert\u00f3 Alba. Era la oportunidad de romper con el gafe y ganar en Alicante, pero&#8230;&#8221;Que si quieres arroz, Catalina&#8221;.\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\" eplus-wrapper\">\n&nbsp;(Este art\u00edculo hace referencia al encuentro H\u00e9rcules- Real Sociedad disputado en Alicante el 4 de noviembre de 2007. Concluy\u00f3 con empate a un tanto.)\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuenta la leyenda, o la tradici\u00f3n, que all\u00e1 por el siglo XV una mujer llamada Catalina cas\u00f3 con un jud\u00edo. Ambos se pon\u00edan las botas de arroz, porque le atribu\u00edan propiedades medicinales y curativas, adem\u00e1s de lo mucho que alimentaba. Se lo contaban a cuantos conoc\u00edan. Arroz &#8220;palante&#8221;, arroz &#8220;patr\u00e1s&#8221;. S\u00f3lo hablaban del cereal, hartando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9010,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"editor_plus_copied_stylings":"{}","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[],"class_list":["post-279","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-beaterios-2007-2008"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=279"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/279\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9082,"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/279\/revisions\/9082"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9010"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}