{"id":3971,"date":"2007-11-11T01:00:00","date_gmt":"2007-11-11T01:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/joomla\/2007\/11\/11\/federer-impone-su-clase-en-shangai\/"},"modified":"2023-07-02T15:49:06","modified_gmt":"2023-07-02T13:49:06","slug":"federer-impone-su-clase-en-shangai","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/2007\/11\/11\/federer-impone-su-clase-en-shangai\/","title":{"rendered":"Federer impone su clase en Shangai"},"content":{"rendered":"<p>\nEl deporte ofrece pocas unanimidades. Casi todo se pone en discusi&oacute;n o, cuando menos, se aceptan las opiniones diversas. Existen excepciones. Una de ellas vive en el tenis y m&aacute;s concretamente en la persona del suizo Roger Federer. Lo gana todo. Su &uacute;ltimo &eacute;xito ha pasado por Shangai. All&iacute;, en el torneo de maestros, ha impartido las mejores lecciones al resto de sus compa&ntilde;eros y rivales. Ninguno de los alumnos aventajados ha podido con el profesor. David Ferrer y Rafa Nadal fueron los &uacute;ltimos en intentarlo.\n<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>\nSi te gana el mejor, las derrotas saben menos amargas. El tenista helv&eacute;tico adem&aacute;s se comporta como uno m&aacute;s y se gana el afecto de sus rivales. Va de &quot;normal&quot;. Con el manacor&iacute; Nadal mantiene un idilio de relaci&oacute;n afectiva. En el mismo Shangai respond&iacute;a a las preguntas de un periodista con el que se sincer&oacute;:\n<\/p>\n<p>\n&quot;Aqu&iacute;, ante 14.000 espectadores me sent&iacute; muy bien jugando contra &eacute;l. Eso no quiere decir que no me vaya a sorprender nunca m&aacute;s. Todo lo contrario, me sorprende cada d&iacute;a. Es un gran car&aacute;cter, me gusta, nos conocemos muy bien y nos caemos muy bien, y creo que &eacute;l piensa lo mismo de m&iacute;. Es muy bonito para el tenis esta amistad. Que seamos el n&uacute;mero 1 y el n&uacute;mero 2 es algo muy grande. Recuerdo siempre la primera vez que jugamos, en Miami, hace dos a&ntilde;os. Es un gran luchador, y mucho mejor de lo que &eacute;l piensa&quot;.\n<\/p>\n<p>\nTodos hablan bien de &eacute;l, destacando sus virtudes, su calidad humana. Preocupado por los m&aacute;s pobres, da nombre a una fundaci&oacute;n, &nbsp;cre&oacute; en diciembre de 2003 para atender a los ni&ntilde;os desamparados de Sud&aacute;frica que viven en New Brighton, la tierra de su madre. El lema de su proyecto recoge esta idea:\n<\/p>\n<p>\n&nbsp;&quot;En el deporte aprendemos a competir por una victoria, un equipo o un gol. Existen muchos pa&iacute;ses en los que la ense&ntilde;anza y el deporte no son accesibles a la mayor&iacute;a de la gente, pese a su enorme voluntad. Soy feliz al poder romper con esa realidad a trav&eacute;s de mi fundaci&oacute;n&quot;.\n<\/p>\n<p>\nRoger Federer encabeza el ranking de tenistas profesionales. Ha cumplido 26 a&ntilde;os pero su madurez, dentro y fuera de la pista, corresponde a un perfil de m&aacute;s edad y experiencia. El listado de &eacute;xitos es incalculable y quienes dominan este deporte y analizan su evoluci&oacute;n no dudan en calificarle como el mejor tenista de todos los tiempos. No falta demasiado para que alcance doscientas semanas como numero uno del escalaf&oacute;n de la ATP.\n<\/p>\n<p>\nSu biograf&iacute;a no ofrece elementos descollantes. Robbie, su padre, trabajaba en una empresa farmace&uacute;tica (Ciba). En un viaje que realiz&oacute; a la filial sudafricana conoci&oacute; a Lynette. La sinton&iacute;a inicial se hizo estable y determin&oacute; un matrimonio del que nacieron una ni&ntilde;a, Diana, enfermera de profesi&oacute;n y un ni&ntilde;o, Roger.&nbsp; Orgullosos de su v&aacute;stago le vieron crecer y pasar malos ratos cuando no acertaba a definir su futuro en el tenis. Cuentan sus bi&oacute;grafos que su car&aacute;cter le jugaba malas pasadas. Rompi&oacute; muchas raquetas.\n<\/p>\n<p>\nSus padres hoy trabajan en la empresa &#8216;Roger Federer Management&#8217;. Conocen su relaci&oacute;n sentimental con Miroslava Vavrinec, una antigua tenista eslovaca a que conoci&oacute; en los Juegos de Sydney 2000, dos a&ntilde;os antes que una lesi&oacute;n le obligara a retirarse. Califica de id&iacute;lica su relaci&oacute;n con ella.\n<\/p>\n<p>\nQue le gusten el tenis de mesa, el f&uacute;tbol, el cricket, jugar con la play-station, escuchar a Jenny Kravitz, u oler rosas y orqu&iacute;deas son meras circunstancias que acompa&ntilde;an la personalidad del tenista. El le&oacute;n es el animal preferido como corresponde a un deportista nacido en agosto, aunque el mayor tiempo se lo quita su vaca &quot;Juliette&quot;, el regalo de un aficionado cuando logr&oacute; el torneo de Gstaad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El deporte ofrece pocas unanimidades. Casi todo se pone en discusi&oacute;n o, cuando menos, se aceptan las opiniones diversas. Existen excepciones. Una de ellas vive en el tenis y m&aacute;s concretamente en la persona del suizo Roger Federer. Lo gana todo. Su &uacute;ltimo &eacute;xito ha pasado por Shangai. 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