{"id":4035,"date":"2008-06-02T20:35:02","date_gmt":"2008-06-02T20:35:02","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/joomla\/2008\/06\/02\/david-doblas-el-retorno-del-hijo-prodigo\/"},"modified":"2023-07-02T15:49:06","modified_gmt":"2023-07-02T13:49:06","slug":"david-doblas-el-retorno-del-hijo-prodigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/2008\/06\/02\/david-doblas-el-retorno-del-hijo-prodigo\/","title":{"rendered":"David Doblas, el retorno del hijo pr\u00f3digo"},"content":{"rendered":"<p>\nDavid Doblas es un jugador de baloncesto que disputa sus partidos en Gipuzkoa Basket. C&aacute;ntabro, de Pedre&ntilde;a. Mide no s&eacute; cuanto y pesa otro tanto, aunque su paso por Menorca le ha quitado kilos y ofrece ahora una imagen &quot;menos monumental&quot;. Le conozco desde que lleg&oacute; a un equipo con aspiraciones de ascenso. Me gan&oacute; para su causa por una de esas razones que cada vez faltan m&aacute;s en el deporte.\n<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nEs grande de tama&ntilde;o y de coraz&oacute;n. Fortaleza f&iacute;sica y calidad humana. Su arrojo y valent&iacute;a le hacen temible, porque sabe ocupar la zona, el sitio desde el que hacerse con un rebote o machacar el aro contrario. Se le ve a distancia y los &aacute;rbitros le van adjudicando personales, unas reales y otras que se derivan de su actitud agresiva. Doblas no pasa desapercibido en ning&uacute;n encuentro, incluso cuando juega mal. Es &eacute;l con todas las circunstancias. &iexcl;Ac&eacute;ptame como soy!. <\/p>\n<p>\nEn la primera temporada (2005-2006) logr&oacute; con sus compa&ntilde;eros liderar un proyecto que concluy&oacute; con el ascenso a la ACB. La conoc&iacute;a de sus tiempos en Granada. El favorito Le&oacute;n qued&oacute; en el camino y los guipuzcoanos volvieron a la cima despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os. El proyecto del club que preside Miguel Santos contaba con &eacute;l. David acept&oacute; la oferta y se qued&oacute; en el coso de Illunbe para comprobar &quot;in situ&quot; que su deporte era capaz de llevar nueve o diez mil espectadores a la grada.\n<\/p>\n<p>\nNo fue un a&ntilde;o f&aacute;cil. Porfi Fisac entrenaba un colectivo que no fue capaz de mantener la categor&iacute;a y al final de la temporada el descenso culmin&oacute; un a&ntilde;o dif&iacute;cil e inexperto para la mayor&iacute;a. Doblas crey&oacute; que su ciclo en Donosti terminaba y, pese a contar con una oferta de continuidad, cambi&oacute; de aires y decidi&oacute; irse a Mah&oacute;n, la capital de Menorca en donde vive un equipo de elite. El tiempo siempre quita y da razones. El entorno, la compa&ntilde;&iacute;a, la relaci&oacute;n, y sentirse a gusto suelen ser compa&ntilde;eros de viaje en las buenas traves&iacute;as.\n<\/p>\n<p>\nProbablemente, no lo fue para este jugador temperamental, que paulatinamente fue girando sus ojos a la ciudad de procedencia. Suced&iacute;a lo mismo en el club de origen, porque todos conocen la capacidad del p&iacute;vot y las aportaciones que podr&iacute;an ayudar al equipo. Los polos se fueron atrayendo y el reencuentro se produjo en el llamado mercado de invierno. &quot;El retorno del hijo pr&oacute;digo&quot; permiti&oacute; que la plantilla ganara en calidad y capacidades. Se volvi&oacute; a encontrar con su amigo Ricardo Uriz, el &uacute;nico superviviente de aquel equipo que consigui&oacute; el ascenso.\n<\/p>\n<p>\nSus primeros tiempos fueron de an&aacute;lisis. Tranquilo, sin prisa. La plantilla estaba trabajada por un nuevo entrenador, Pablo Laso, con sistemas y compa&ntilde;eros nuevos. Su incorporaci&oacute;n se produjo sin traumas. El ascenso no lleg&oacute; por la v&iacute;a directa. El CAI, campe&oacute;n, lleg&oacute; a la ACB por el camino m&aacute;s recto. Quedaba por delante una eliminatoria, superada frente a los gallegos del Rosal&iacute;a, y un play-off en C&aacute;ceres frente a los otros aspirantes. Primero fue el Breog&aacute;n. La actuaci&oacute;n de Doblas no cautiv&oacute; a nadie. Le cayeron pronto las personales y su rendimiento no fue el que su equipo necesitaba. Insatisfecho consigo mismo comprob&oacute; que la victoria lleg&oacute; y que la final ante el Tenerife estaba servida. Ganar y ascender. Ese era el objetivo.\n<\/p>\n<p>\nDoblas apareci&oacute; entonces como el &quot;Ave F&eacute;nix&quot;. Desde las cenizas de la v&iacute;spera, emergi&oacute; un jugador imparable. Alt&iacute;sima valoraci&oacute;n la suya, con 17 puntos, un mont&oacute;n de rebotes y la sensaci&oacute;n de ser el l&iacute;der que tiraba del carro, contagiando esa fortaleza interna y externa que le acredita como un deportista solvente. Victoria y felicidad.&nbsp; Se gana al p&uacute;blico desde la solidez de su juego y lo celebra con la satisfacci&oacute;n del &eacute;xito. Vuelve a la ACB con el equipo que eligi&oacute; para volver a competir entre los mejores.\n<\/p>\n<p>\n&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>David Doblas es un jugador de baloncesto que disputa sus partidos en Gipuzkoa Basket. C&aacute;ntabro, de Pedre&ntilde;a. Mide no s&eacute; cuanto y pesa otro tanto, aunque su paso por Menorca le ha quitado kilos y ofrece ahora una imagen &quot;menos monumental&quot;. Le conozco desde que lleg&oacute; a un equipo con aspiraciones de ascenso. 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