{"id":4265,"date":"2011-06-28T07:35:35","date_gmt":"2011-06-28T07:35:35","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/joomla\/2011\/06\/28\/un-coloso-que-cae\/"},"modified":"2023-07-02T16:12:05","modified_gmt":"2023-07-02T14:12:05","slug":"un-coloso-que-cae","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/2011\/06\/28\/un-coloso-que-cae\/","title":{"rendered":"Un coloso que cae"},"content":{"rendered":"<p>\nLa calurosa tarde del domingo invitaba m&aacute;s a quedarse en casa que a torrarse en el exterior. Larga sesi&oacute;n de sof&aacute; y mucha oferta deportiva en la &quot;caja tonta&quot;. Llegadas las nueve de la noche, cambi&eacute; de canal. No quer&iacute;a perderme para nada el duelo de Argentina. Suele calificarse habitualmente cuando un encuentro trasciende lo habitual como &quot;partido del siglo&quot;. Muchas veces sin demasiado que jugarse. Pero esta vez&#8230;Esta vez se enfrentaban River Plate y Belgrano. Los dos luchando por un puesto en Primera. Una eliminatoria a doble partido.\n<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nEn la ida, en el Estadio Gigante de Alberdi, los cordobeses ganaron dos a cero. Esa era el reto para River en su cancha. Pasaron muchas y emocionantes cosas que han contado las cr&oacute;nicas. El partido termino en tablas, un gol por bando. Con ese tanteo, &quot;los millonarios&quot; perd&iacute;an la categor&iacute;a descendiendo a Segunda por primera vez en su historia con las gradas abarrotadas y decepcionadas en grado sumo. Las im&aacute;genes de televisi&oacute;n ofrecieron los rostros de los derrotados protagonistas, hundidos, sin atreverse a franquear el acceso a vestuarios. <\/p>\n<p>\nMedia Argentina queda colapsada y la otra media, henchida de gozo. Y es que los seguidores del f&uacute;tbol dividen sus sentimientos entre Boca y River. Todo lo que le pase de malo a uno, satisface al otro. He tratado de entender esta situaci&oacute;n y compartirla con quienes la viven.\n<\/p>\n<p>\nEl lunes prontito acud&iacute; como siempre en busca del primer caf&eacute;. Esperaba encontrarme a Dami&aacute;n, un trabajador del establecimiento en el que desayuno. Es de Boca a rabiar. La sonrisa le delataba, al tiempo que sus ojos brillaban entre chiribitas. &iquest;Estar&aacute;s contento? Pregunt&eacute;. &iexcl;&#8217;No te puedes imaginar!, respondi&oacute;, Filosofamos en torno a la idea de filias y fobias. Coincid&iacute;amos en bastantes cosas, pero al final surg&iacute;a de nuevo la fibra de los colores y de la pasi&oacute;n. &quot;Si hubiera sido al rev&eacute;s y descendemos nosotros, se hubieran alegrado tanto o m&aacute;s&quot;.\n<\/p>\n<p>\nHace tiempo que descubr&iacute;, y no he cambiado de opini&oacute;n, que la fidelidad de los seguidores de un equipo de f&uacute;tbol es inquebrantable. Y que dicha lealtad conlleva otras realidades. La tristeza de River va pareja a la alegr&iacute;a de Boca. Un equipo hist&oacute;rico desciende por primera vez. Se levantar&aacute; y volver&aacute;. Por aqu&iacute; cerca tenemos ejemplos claros. Sevilla, Valencia, Atco. de Madrid, la propia Real Sociedad, bajaron y ascendieron. Vivir siempre entre los mejores est&aacute; al alcance de pocos. En la Liga de Primera, aqu&iacute;, s&oacute;lo quedan tres: Athletic, Bar&ccedil;a y Madrid. El resto alguna vez sinti&oacute; lo que ahora sufre River, por dentro y por fuera.\n<\/p>\n<p>\n&nbsp;Esa es la noticia. Un coloso cae, pese a que en la otra parte de la balanza se encuentra Belgrano, el equipo de C&oacute;rdoba, feliz y contento por militar en Primera. Su &eacute;xito sin embargo trasciende mucho menos que el fracaso del oponente, aquel que cay&oacute; a sus pies. Con este&nbsp;triunfo aumenta su heroicidad, la misma que ofreci&oacute; un d&iacute;a el general Manuel Belgrano, pieza clave de la independencia del pa&iacute;s, que da nombre a la entidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La calurosa tarde del domingo invitaba m&aacute;s a quedarse en casa que a torrarse en el exterior. Larga sesi&oacute;n de sof&aacute; y mucha oferta deportiva en la &quot;caja tonta&quot;. Llegadas las nueve de la noche, cambi&eacute; de canal. No quer&iacute;a perderme para nada el duelo de Argentina. 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