{"id":906,"date":"2011-07-20T07:39:05","date_gmt":"2011-07-20T07:39:05","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/joomla\/2011\/07\/20\/la-casa-de-dali\/"},"modified":"2023-06-22T20:03:32","modified_gmt":"2023-06-22T18:03:32","slug":"la-casa-de-dali","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/2011\/07\/20\/la-casa-de-dali\/","title":{"rendered":"La casa de Dal\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>\nSalvador Dal&iacute; y su esposa Gala dorm&iacute;an en camas separadas. Si miras de frente, el marido en la izquierda y la se&ntilde;ora en la derecha. El pintor dispuso un sistema para poder ver a trav&eacute;s de un espejo los primeros rayos de sol que asomaban por el horizonte en las luminosas ma&ntilde;anas de Port Lligat, lugar elegido junto a Cadaqu&eacute;s para construir un edificio que a veces se estrecha entre laberintos y a veces se inunda de luz a trav&eacute;s de ventanales.\n<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nEn el taller s&oacute;lo quedan dos cuadros inacabados, porque el resto sorprende en las paredes del Museo de Figueres. Sobre la peque&ntilde;a bah&iacute;a con las barcas de los pescadores sopla una agradable brisa en d&iacute;a de poco calor. La visita est&aacute; muy bien organizada, en grupos de ocho personas, que deben reservar con anterioridad la compra de los billetes, eligiendo con exactitud la hora en la que quieres conocer el mundo personal en el que se mov&iacute;a el artista. <\/p>\n<p>\nEl bocadillo de pan tumaca con jam&oacute;n nos supo a gloria mientras daban las dos de la tarde. Compartimos recorrido con seis mujeres. Tres hablan franc&eacute;s. Las otras tres, castellano, pero con acento sudamericano. Los que sal&iacute;an y los que esperaban llegaban de lejos. Se nota a distancia que la cultura interesa m&aacute;s a los for&aacute;neos. En esta casa conviven mundos diferentes: un recibidor, dos comedores, otros tantos ba&ntilde;os, el vestidor, el dormitorio, las salas de estar comunes e individuales. En el &aacute;mbito del trabajo conviven el taller, la sala de los modelos y el almac&eacute;n de pinturas. Entre las estancias surgen animales disecados, alfombras, muebles antiguos, siemprevivas amarillas, flores secas que se cambian cada tres a&ntilde;os, tapices, muebles antiguos, fotograf&iacute;as&#8230;que no otorgan al conjunto un valor homog&eacute;neo sino todo lo contrario.\n<\/p>\n<p>\nYa en el exterior, el abanico de sensaciones lo integran un patio, la piscina, los olivos, las encaladas paredes, el agua de una fuente y la barca instalada alrededor del cipr&eacute;s, s&iacute;mbolo de la casa-museo, antes de dejar volar la imaginaci&oacute;n y la vista sobre las tranquilas aguas del mar. Tres cuartos de hora que se hacen cortos porque se disfruta. Hacemos decenas de fotos.\n<\/p>\n<p>\nCarretera de vuelta. En los caminos &quot;pilinguis&quot; ligeras de ropa, que ense&ntilde;an el culo buscando clientela. Esa noche terminamos cenando en L&#8217;Estartit frente a las Islas Medas. Se ve que el turismo no ha hecho su aparici&oacute;n &quot;a lo grande&quot;, porque en la terraza cubierta con toldos por el viento, hay m&aacute;s mesas vac&iacute;as que ocupadas. &quot;Cheers Playa&quot; est&aacute; preparado para dar de cenar a mucha gente y en muchos idiomas. Nos da por abrir la carta de cervezas. Decidimos marcas belgas. Los sorbos van acompa&ntilde;ando a un picoteo de anchoas, mejillones y unos chipirones a la plancha.<span style=\"font-size: 10pt\"><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salvador Dal&iacute; y su esposa Gala dorm&iacute;an en camas separadas. Si miras de frente, el marido en la izquierda y la se&ntilde;ora en la derecha. 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