{"id":917,"date":"2010-04-13T17:41:36","date_gmt":"2010-04-13T17:41:36","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/joomla\/2010\/04\/13\/olor-a-mar-en-el-terron-lepehuelva\/"},"modified":"2023-06-22T20:03:34","modified_gmt":"2023-06-22T18:03:34","slug":"olor-a-mar-en-el-terron-lepehuelva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/2010\/04\/13\/olor-a-mar-en-el-terron-lepehuelva\/","title":{"rendered":"Olor a mar en El Terr\u00f3n (Lepe.Huelva)"},"content":{"rendered":"<p>\nLlegar a Huelva significa recorrerse un territorio de punta a punta. Con la ayuda del &quot;Tomtom&quot;, las cosas suceden m&aacute;s f&aacute;cilmente. Destino: El Terr&oacute;n, la salida al mar, el puerto de Lepe junto al R&iacute;o Piedras. Marismas y restos de una grandeza pasada, cuando el cauce estaba dragado y los pesqueros pod&iacute;an llegar hasta la vieja lonja, que hoy derruida ya no existe. Muy cerca permanece intacta la leyenda sobre el hallazgo de la imagen de la patrona de Lepe, la Virgen de la Bella.\n<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nLa primera noticia corresponde al fraile Fernando de San Jos&eacute;, residente del convento franciscano, en el a&ntilde;o 1673. Esta leyenda dice as&iacute;: &quot;El 15 de agosto, alrededor del a&ntilde;o 1484, mientras paseaban los frailes por las orillas de El Terr&oacute;n, una embarcaci&oacute;n tripulada por tres marineros se detuvo junto a ellos. Descendieron del barco con una caja de madera y &nbsp;rogaron a los frailes que la custodiasen en el convento hasta el momento en que pudiesen volver a por ella. Aceptaron tal tarea, y durante unos a&ntilde;os estuvo guardada bajo la protecci&oacute;n del cenobio, hasta que un d&iacute;a un fraile de la Orden Tercera de San Francisco pidi&oacute; abrir la caja en presencia de todos los hermanos. Tras ser favorablemente resuelta su petici&oacute;n, se abri&oacute; la caja y apareci&oacute; la Sagrada Imagen, y en ese instante todos exclamaron a la vez: &iexcl;Oh, que Bella!. Esa es la causa de su advocaci&oacute;n. <\/p>\n<p>\nCon ese nombre, Restaurante La Bella, Manolo Romero dirige un establecimiento, tambi&eacute;n conocido como Casa Revuelta. En la fachada se refleja en azulejos la historia que acabo de comentarles. Manolo es uno de esos seguidores inquebrantables con los que cuenta la Real Sociedad en la di&aacute;spora. Nos conocemos desde hace bastantes a&ntilde;os. Quise visitar su casa. Era la ocasi&oacute;n. Nunca hab&iacute;a pasado de Huelva hacia Portugal, por lo que todo era novedoso. El paisaje, la luz, los caminos, el sol, los colores, los aromas. El GPS no se confunde y nos detiene en la puerta. Al traspasar el umbral, nos damos un abrazo y hace sonar por toda la sala el &quot;Txurirudin&quot;, el himno realista que tampoco habr&aacute; resultado extra&ntilde;o en la mesa&nbsp;que comparten algunos directivos que acompa&ntilde;an al equipo.\n<\/p>\n<p>\nLas tres de la tarde y una &quot;jart&aacute;&quot; de hambre. Pulpo que en carta se denomina &quot;Light&quot;, cortado en l&aacute;minas y con una graciosa vinagreta. Bandeja de gambas cocidas. Bandeja de gambas a la plancha. Coquinas, Chocos, m&aacute;s un &quot;surtidito&quot; de chaciner&iacute;a y queso. Rape a la parrilla antes del postre que, obviamente, deber&iacute;an ser unas fresas. Las pedimos con zumo de naranja, aunque en la mesa de al lado se las comieron con leche condensada y, m&aacute;s all&aacute;, con un chorret&oacute;n de nata montada. Caf&eacute;. &iexcl;Comemos como generales!. Sobremesa reparadora. Dos horas m&aacute;s tarde salimos del recinto y nos hacemos unas fotos en el viejo puerto y en la fachada del restaurante.\n<\/p>\n<p>\nManolo nos sugiere (y se lo&nbsp;agradezco)&nbsp;que vayamos a Isla Cristina y que visitemos la lonja. Por la carretera de la costa se llega f&aacute;cil. La Antilla, Isla Antilla, los grandes n&uacute;cleos tur&iacute;sticos que ofrecen la imagen del tiempo de espera, con todos los edificios cerrados y las persianas esperando a que alguien las levante cuando el viento sople fuerte y los calores del verano achicharren. Llegamos al puerto a la hora de los barcos. Es un espect&aacute;culo. Una tras otro atracando en el muelle. Descargan las capturas en cajas azules perfectamente ordenadas sobre pal&eacute;s. Directamente a la lonja y al espect&aacute;culo de las subastas. Hago fotos de peces que desconozco, por ejemplo las naranjas cintas. Tambi&eacute;n de pescadillas, gambas, almejas&#8230;, pero impresiona un caz&oacute;n, un enorme pez de la familia de los tiburones. El mar parece algo brav&iacute;o por el oleaje, pero los pescadores ni se inmutan. Cumplen con su faena ante la atenta mirada de quienes cuentan con una ocupaci&oacute;n o simplemente, como nosotros, son unos curiosos.\n<\/p>\n<p>\nMiramos al reloj y son las seis. Hemos venido a un partido de f&uacute;tbol. Otra vez el ordenador que nos conduce por los caminos de Cartaya y El Aljaraque antes de llegar a la desembocadura del Odiel. Estamos en Huelva.\n<\/p>\n<p>\nDatos de la ubicaci&oacute;n:\n<\/p>\n<div>\n<div>\n<span dir=\"ltr\" id=\"adr\" class=\"adr\"><span dir=\"ltr\">&quot;<b>Casa<\/b> Bella <b>Revuelta<\/b>,<\/span><\/span>\n<\/div>\n<div>\n<span dir=\"ltr\" class=\"adr\"><span dir=\"ltr\"><\/span>Barrio de Puerto Terr&oacute;n, <\/span>\n<\/div>\n<div>\n<span dir=\"ltr\" class=\"adr\">21440 Lepe<\/span>&lrm; &#8211; <span dir=\"ltr\" class=\"nw\"><span class=\"tel\">959 380 261<\/span><\/span>&lrm;\n<\/div>\n<div align=\"left\">\n<div class=\"s\">\n<span dir=\"ltr\"><\/span>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegar a Huelva significa recorrerse un territorio de punta a punta. Con la ayuda del &quot;Tomtom&quot;, las cosas suceden m&aacute;s f&aacute;cilmente. Destino: El Terr&oacute;n, la salida al mar, el puerto de Lepe junto al R&iacute;o Piedras. 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