{"id":942,"date":"2013-02-10T07:44:15","date_gmt":"2013-02-10T07:44:15","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/joomla\/2013\/02\/10\/chocolate-a-la-taza\/"},"modified":"2023-06-22T20:03:28","modified_gmt":"2023-06-22T18:03:28","slug":"chocolate-a-la-taza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbeaterio.es\/index.php\/2013\/02\/10\/chocolate-a-la-taza\/","title":{"rendered":"Chocolate a la taza"},"content":{"rendered":"<p>De ni\u00f1os nos llevaban a San Sebasti\u00e1n en tren para ir a visitar a unas t\u00edas mayores, hermanas de una de mis abuelas. Adem\u00e1s de saludarles en un antiguo piso de la calle Miracruz, el objetivo era merendar despu\u00e9s en una chocolater\u00eda, creo que Ma\u00edz en la calle Urbieta. Puedo estar equivoc\u00e1ndome de sitio. Recuerdo que las dependientas iban vestidas de negro. Hab\u00eda una especialmente cl\u00e1sica, de las de toda la vida. Pelo canoso, mo\u00f1o recogido, flaca, seria\u00a0 y rigurosamente elegante. Impon\u00eda respeto.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El chocolate era magn\u00edfico. Entre unos y otros nos junt\u00e1bamos media docena de devoradores. La taza era blanca y el contenido casi negro. Marr\u00f3n muy oscuro, denso. Ven\u00eda hirviendo y la ansiedad nos quemaba siempre la lengua, mientras unt\u00e1bamos unas mediasnoches espl\u00e9ndidas e irrepetibles. Al final, con los labios manchados y la boca seca nos serv\u00edan agua con bolao, algo as\u00ed como un azucarillo alargado y grande que se disolv\u00eda y deb\u00eda servir para bajar el atrac\u00f3n. No me hac\u00eda especial gracia.<\/p>\n<p>Pasado el tiempo, casi en la puerta del trabajo diario, estaba situada la pasteler\u00eda Otaegui, que tambi\u00e9n daba chocolate. Un d\u00eda escuch\u00e9 pedir a una se\u00f1ora un \u201cchocolate francesa\u201d. No sab\u00eda de qu\u00e9 se trataba, as\u00ed que pregunt\u00e9 a una de las camareras. \u201cLleva m\u00e1s leche y es m\u00e1s ligero\u201d, respondi\u00f3. Como nunca te acostar\u00e1s sin saber una cosa m\u00e1s, desde entonces soy un ferviente seguidor de esta modalidad.<\/p>\n<p>De vez en cuando me da por hacer chocolate, siguiendo el m\u00e9todo tradicional. Compro una tableta de Pedro Mayo. Seg\u00fan lo que necesite, parto las onzas y las sit\u00fao en un cazo al que a\u00f1ado leche. Pongo a calentar hasta que casi hierve. Con una cuchara de palo remuevo la mezcla, antes de utilizar la batidora a velocidad peque\u00f1a. Lo dejo unos diez minutos en el fuego a temperatura baja y ya est\u00e1. Si quieres hacerlo m\u00e1s suave le a\u00f1ades leche a tu gusto<\/p>\n<p>Por supuesto que al chocolate le deben acompa\u00f1ar churros o bollos. Si no cuentas con una churrer\u00eda cerca, que es lo m\u00e1s normal, puedes encontrarlos en la secci\u00f3n de congelados de bastantes supermercados. Cuando vayas a usarlos, los dejas fuera de la nevera un tiempo, preparados para fre\u00edr. Se pondr\u00e1n doraditos. Los sacas a un plato con un papel absorbente para que chupe el aceite y si quieres echas un poco de az\u00facar por encima. Estupendos.<\/p>\n<p>El mercado tambi\u00e9n ofrece la posibilidad de hacer chocolate instant\u00e1neo. Tal vez tenga menos gracia usar un sobre sin ceremonia. Ahora casi ya no quedan chocolater\u00edas como las de anta\u00f1o. Paulatinamente han ido cerrando para que en su lugar abran las puertas o bancos o tiendas de ropa que en nada recuerdan las historias sociales que all\u00ed contaron y vivieron muchas generaciones de una sociedad sin prisa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De ni\u00f1os nos llevaban a San Sebasti\u00e1n en tren para ir a visitar a unas t\u00edas mayores, hermanas de una de mis abuelas. Adem\u00e1s de saludarles en un antiguo piso de la calle Miracruz, el objetivo era merendar despu\u00e9s en una chocolater\u00eda, creo que Ma\u00edz en la calle Urbieta. Puedo estar equivoc\u00e1ndome de sitio. 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