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La nueva sociedad ya vive…

El Real Unión es ya una sociedad anónima deportiva. Lo necesitaba para paliar su mala situación económica. El esfuerzo de mucha gente y la búsqueda de accionistas han permitido completar el capital social necesario y constituir la nueva realidad sobre la que constituir un nuevo y consolidado proyecto.


No es fácil porque vivimos tiempos de crisis. Los buenos futbolistas cuestan y su contratación no garantiza la consecución de los objetivos deportivos, aunque indefectiblemente irrumpen en la economía. Por ahí, siempre por el mismo sitio, se inician los desajustes presupuestarios desnivelando la balanza de ingresos y gastos. La historia no es nueva.

Ese es el problema. En la actualidad el club anuncia un déficit cercano  a los 275.000 euros, que era el presupuesto de cinco temporadas en los años 80. La confirmación del real crecimiento de la sociedad se ratifica en el presupuesto aprobado de 1.684.570 euros para el actual ejercicio, que se equiparan con ¡40 temporadas! de la década referida. Asusta afrontar ese compromiso, máxime cuando el aporte de los abonados no alcanza el 15% del total.

Quedan atrás los años meritorios de cuantos en el camino empujaron la nave desde dentro y fuera. Se cierra el tiempo del voluntariado para dar paso a un consejo de administración que presidirá una sociedad anónima y no el tradicional club de fútbol.  Ahora quienes mandan son las acciones y no tanto los accionistas. En la primera Junta General  se vio representado un 60% del capital, con 297 personas presentes y representadas.

En el nuevo consejo de administración permanecen cinco antiguos directivos, entre ellos Ricardo García que será elegido presidente. Los 10 nuevos componentes pertenecen más al mundo de la empresa que al futbolístico. Si no es porque una señora reivindicó el papel de las mujeres en la sociedad, denotando su ausencia en el principal órgano rector, la jornada fundacional fue una balsa y pasó por encima de crudas realidades que en otras circunstancias hubiesen desatado mayores presiones.

Sin duda, el excelente momento que el primer equipo atraviesa apacigua cualquier conato de crispación o de amonestación a la gestión económica precedente. Eliminar al Real Madrid y liderar la clasificación de la liga constituyen un cheque al portador. Si además el equipo se instala en el play-off y logra el ascenso, la sociedad dará un paso al frente que pondrá a prueba las capacidades de todos.  Lo espero y lo deseo.  

Iñaki de Mujika