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¡Euskadi tropical, ora pro nobis!

Los onubenses están acostumbrados a la chancleta, a la gamba fresca, al jamón y al finito. Nosotros, al shirimiri, a la morcilla, al queso de Idiazábal, a la sidra y a la txistorra. Cuando los andaluces llegaron el viernes para entrenar en Zubieta se encontraron con torrentes, cascadas y vendavales. Les impresionó lo que veían y se acongojaron ante lo que podía sucederles en Anoeta. Incluso en la página web oficial del club se podía leer en las últimas horas este titular: "La lluvia y el viento condicionarán el partido".


 

 

El día en que se inauguró el campeonato, el Recre visitó Gal en tarde de sol y moscas, ganando un partido que no mereció. Pensé que el encuentro de ayer estaba chupao, porque había más paraguas que espectadores y muchas nubes para descargar. Pero el cielo es caprichoso y se tomó un respiro. El arco iris incluso asomó como si quiera ser testigo del derby entre aspirantes al ascenso. Pero,  la chaparrada, el ventarrón y un poco de granizo no llegaban y los andaluces jugaban bien, parecían mejores en la primera mitad y dominaban la zona de creación.

 

Antes del encuentro en el vestuario realista se rompió el termo del café. Martín Lasarte salió a la sala de prensa y se sirvió uno de máquina. Parecía tranquilo y con buena cara. Se fue para adentro, en la confianza de que los once elegidos agarraran de salida el toro por los cuernos y fueran a por el rival. Lo esperábamos también nosotros, pero entre el poste de Ansotegi, las narices de Diego Rivas y el quehacer del oponente concluimos el primer tiempo con más luces que sombras, sin dominio y sin ocasiones. ¡Un córner de bagaje!.

 

No asomó diferente la reanudación. Además pareció que los de Huelva jugaban más rápido y percutían la estructura defensiva de los realistas. El técnico lleva dos semanas dedicando pájaros y flores al "23" de su plantilla. Entendió que debía darle la alternativa para tratar de desatascar el nudo gordiano que Javi López dispuso en la medular y en la presión sobre los locales más referentes. Costaba y costaba llevar peligro. ¿Qué faltaba?. ¡Un pedazo de chaparrón!.  Las nubes descargaron de lo lindo. El Recre se aturdió y en medio del aguacero no supo evitar un señor pase de Sergio Rodríguez al espacio. Lo ocupó Antoine Griezmann. El "mimosín" miró, templó, esperó y mató. Firmó el 1-0, su cuarto gol y los tres puntos. Lo que el fútbol no conseguía, lo logró el cielo. ¡Euskadi tropical, ora pro nobis!.

 

Nota.- Anoche, al llegar a casa, cené un balcón, tres barandillas y un par de macetas llenas de geranios. Estoy con el míster. Este cachondeo que se traen con los horarios de los partidos nos va a desequilibrar a todos. Comer a las once y media no es de recibo. Gracias a que en el descanso un compi amable subió un chocolatito que si no…

 

 

Iñaki de Mujika