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¡Qué largo me lo fiáis!

Al paso que va, Alberto Contador se habrá retirado del ciclismo y su expediente seguirá pendiente de resolución. Han pasado más de seis meses desde que el Tour de Francia concluyó y el mismo tiempo desde que en las muestras realizadas en un control antidopaje apareció el ya famoso clembuterol.

 Los organismos internacionales han decidido jugar a la oca. Se van pasando la ficha, “de oca a oca y tiro porque me toca”. De ese modo, los documentos pasan de la AMA a la UCI, de la UCI a la Federación, de la Federación al ciclista, del ciclista a sus abogados, de los abogados al ciclista, del ciclista a la Federación…hasta que esta decide devolver al punto de partida todas las alegaciones presentadas por el corredor de Pinto.

Es la primera vez que esto sucede, porque la vigente legislación determina que son las federaciones quienes finalmente deben sancionar. En función de lo que estas determinan suelen llegar más tarde los recursos que generalmente terminan en el TAS.

Tengo la sensación de que la patata caliente quema demasiado. En torno a Contador se ha escrito y hablado mucho. El corredor defiende su inocencia. Unos le creen, otro no, pero por ahora nadie se atreve a decidir. Quien lo haga, si conlleva un solo minuto de sanción, tendrá a sus espaldas la pérdida inmediata del tercer Tour en el historial del ciclista. Algún día alguien deberá ponerle el cascabel al gato. Se está haciendo demasiado largo el proceso como para pensar que ese gato sigue encerrado y que las cosas no están muy claras, porque si no existieran dudas, Contador estaba a esta hora o sancionado o libre. Y hoy por hoy, ni lo uno, ni lo otro. Se conforman con una suspensión provisional.

 

Iñaki de Mujika