Noticias de Gipuzkoa
Fecha de publicación: 21 de diciembre de 2006
A estas horas los jugadores realistas gozan de vacaciones y no verán un balón, ni se encontrarán con un periodista y no darán una carrera hasta el próximo día 28, cuando en la festividad de los Santos Inocentes retornen a la actividad en Txuri-udin house. ¡Qué cosas tiene Lotina!
Que no se preocupen que nosotros tampoco les vamos a echar en falta, más concretamente no les queremos ver ni de lejos hasta que la festividad de Reyes o el día después nos ponga delante a Osasuna, que está que se sale, en otro partido de esos que tan relajaditos nos dejan en las gradas de Anoeta.
Después de ganar al Nàstic de Tarragona un periodista me decía en la sala de prensa de Anoeta que “si no me he muerto hoy, vivo 20 años más”. En mi móvil se sucedían los mensajes: “Iñaki, qué calvario, estos nos matan”, “que les aguante su padre”, etc., etc., etc.
Por eso, ahora que tenemos como un par de semanitas sin sobresaltos en el horizonte nos dedicaremos a especular y a mover el carrillo. Eso sí, los directivos que nos refuercen la autoestima y el credo con unos fichajes que nos quiten el hipo y nos devuelvan el habla.
Hoy me pierdo la txistorrita porque me quedo en Vigo en el Mercado de la Piedra para comerme las ostras prometidas. Mañana, dense ustedes por tocados, mientras los Niños de San Ildefonso se desgañitan.
Si por una casualidad sale agraciado el 00784, que es el ácido número que comparto con las amables loteras de Egia, es probable que este beaterio se despida, mientras su firmante se pierde por Las Chimbambas o El Vaticano, que allí no hay fútbol. Por ahora, porque un orondo cardenal ha anunciado la posibilidad de que en el religioso estado surja un equipo de fútbol dispuesto a competir.
Si esto sucediera, catástrofe habemus. Toda la cohorte de ángeles y querubines, vírgenes y santos se pondrán del lado de este equipo, mientras nuestros rezos y velas dejarían de tener sentido. ¡No es posible animar al enemigo!
Y como en torno a Belén se montó la que se montó y nos dura tantos siglos, les deseo igualmente que la felicidad les alcance a todos y que disfruten hasta que puedan, porque ya vendrá la cuesta de enero. No se preocupen.











