El Beaterio de Iñaki de Mujika

¡Ese chico que lleva el 28!

Noticias de Gipuzkoa
Fecha de publicación: 5 de febrero de 2007

Se ha puesto de moda o le han puesto de moda. ¡Vaya usted a saber! De repente, como si las campanas hubieran tocado a rebato, el niño está en la pasarela. Alto, guapo y con novia. Dinero, lo que se dice dinero, no ha tenido tiempo de ganarlo. Su cabeza está amueblada y los que saben de fútbol creen que puede llegar a ser lo que necesitamos. Deseo que no cambie y que sepa que en lo bueno y en lo malo deberá convivir con la realidad. Tuvo ayer muy cerca la grave lesión de su compañero Uranga como triste ejemplo.

Le invité un día a un programa con comida de esos que me monto por la geografía guipuzcoana. Olaberria, concretamente en el Etxe Zuri. Llegado el postre recibió una llamada de su entrenador Eizmendi. “Tienes que ir por la tarde a Zubieta a entrenar con la primera plantilla”, le comunicó el técnico. Se levantó, se despidió de todos. “Lo siento”. De eso, hace ahora un año. En su espalda luce el 28.

En este tiempo he seguido su trayectoria. Con su equipo y con la selección. Cada vez que nos encontramos no duda en saludarme. Enseña siempre los dientes que no ocultan su sonrisa permanente. Debutó en Vigo. Le envié un mensaje deseándole buena suerte. Me contestó, agradeciendo mis buenos deseos. Hace siete días se estrenó ante el Athletic en una tarde complicada. Su entrenador le destacó como la mejor noticia de la jornada.

Luego, ha llegado a Cartaya. Ha convivido más horas que nunca con sus compañeros. Está aprendiendo lo que significa la alta competición y lo que exige. Le han levantado la ley del silencio, la incomprensible norma que impide a los jugadores del filial hacer declaraciones a los medios. Sería mucho más hermoso que les formaran también en eso, en la convivencia con la profesión que en el fútbol tanta influencia tiene.

Ayer me lo encontré a las 11.30 horas en el ascensor del hotel en el que esperamos la hora del partido. Sus ojos –siempre mira de frente– le delataban. Sabía que iba a jugar su tercer partido. Esta vez, contra un equipo de los grandes. Aguantó los 90 y se atrevió a enviarle una vaselina a Palop que no fue gol de milagro. Cumplió con creces en el 0-0 del Pizjuán. Nos sigue quedando aliento y esperanza, aunque hayamos perdido al enorme Gari.

Iñaki de Mujika