Noticias de Gipuzkoa
Fecha de publicación: 1 de abril de 2007

Nuestro equipo comenzó su embarazo el último fin de semana de agosto y la gestación de su proyecto concluirá poco antes de San Juan. Los nueve meses reglamentarios. No es primerizo, pero lo parece, porque lleva la gestación muy mal. Al poco de saber que iniciaba su andadura tuvo los primeros síntomas y las pérdidas le recomendaron cama.
El primer ginecólogo, navarro de Goizueta, no acertó a enmendarla. Cambiaron de doctor y llegó el de Meñaka. Este puso emplastos, nuevas enfermeras, sopicaldos y experiencias. Llamó a psicólogos, consultó con los hados, rezó lo que supo y se encomendó a María Santísima. Así, a trancas y barrancas, la embarazada tiene la tripa cada siete días un poco más gorda.
Todos tratan de evitar un parto prematuro, que haga imposible que el niño viva. Cuentan las semanas. Un mes, otro y otro y otro. Estamos en el sexto. Harta de estar aburrida en el sofá de casa, se anima a salir a la calle. Le apoyan muchos miles que siguen atentos el proceso. Paseítos cortos y vuelta a casa. Ayer se animó y se dio una vuelta por el Parque de Levante. Tuvo ovarios, porque un tropiezo, un mal golpe, una mala caída le podía trastocar todos los planes previstos.
Paseando en la complicada arboleda, un chico joven y alto le miró con cariño y le dedicó la mejor de sus sonrisas. Ansotegi, Ion de nombre, le hizo agradable la estancia, aunque en el camino apareciesen chinitas que convertían incómodo el andar. Cansada, agotada, con las piernas hinchadas, arrítmico su corazón, la gestante llegó al final, se fue a casa, se tiró en el sofá y dio la tarde por bien empleada.
De esta guisa llevamos tres semanas. Siete puntos de nueve. Primer 1-0 en casa y más cerca lo imposible. Cierto es que el respetable tiene el corazón a prueba de bomba y que está dispuesto a aguantar hasta el final. El mío no sé lo que dará de sí, pero ayer cuando subía en ascensor a la cabina de transmisión, éste, el ascensor, se paró en un de repente. Unos minutos “colgados” hasta que nos sacaron. La tarde empezó con pálpitos y terminó… como ustedes quieran.










