Noticias de Gipuzkoa
Fecha de publicación: 28 de mayo de 2007

“PASEN, señores, pasen, y vean a la Venus Calipiga con una teta fuera y el culo al aire”, vociferaba el mercachifle en una puerta del Barrio Chino barcelonés en tiempos de una adolescencia poco precoz. Asustados por el anuncio, salimos despavoridos, hasta que en otra puerta, nos invitaban a asomarnos para comprobar que nos ofrecían en el escenario: “Se va el caimán, se va, se va, se va para Barranquilla”, al tiempo que una damisela se contorneaba en movimientos asaz provocadores.
En cada portal un anuncio, insinuaciones, dimes, diretes y más miedo que siete viejas juntas. Aquello estaba reñido con la usual observancia. Sólo nos movía la curiosidad. ¡Queríamos ver si lo que se decía era verdad! Porque hasta aquel momento vivíamos de rumores. Que si se deja, que si es fácil, que si traga, que si con gomas… cuando la realidad –para qué engañarnos– era que la única goma que conocíamos correspondía a una pelota verde que nos regalaban cuando comprábamos zapatos Canguro.
El partido de ayer ofrecía parecidos alicientes. Sólo faltaban las mujeres de moral distraída. Por lo demás, “que si está hecho”, “que se dejan”, “que no se dejan”, “que les falta un punto”, “que de los vascos no me fío”, “que nos deben favores”, “que no nos deben”, “que están salvados”, “que si los vecinos”, “que el Athletic”, “que su madre”, “que su padre”… Y en medio los medios, jaleando según el color del cristal de sus intereses.
¡Pasen y vean! Dieron las cinco. Nosotros y nuestras circunstancias. Los nuestros y los demás. Abiertos los ojos, esperando que se asomara entre las bambalinas una kattalin turgente o una “popa desmesurada”, contemplamos el espectáculo. Sordo y sonoro. Y lo que saltó al escenario fue un Osasuna en ganador, que aprovechó el canturreo general de nuestra zaga para que David López y Nekounam nos clavaran un puñal hasta lo más profundo de nuestro ser. Creo a esta hora que todos tenemos asimilado que estamos en Segunda y que el beaterio, por mucho que rece, ya no cree en milagros.
¡Pasen y vean! Que lección magistral hemos debido aprender estos días. Primero, el coro general encargado de vendernos un proyecto inexistente. Luego, las presiones externas y la falta de tensión interna para sobreponernos. Perdidos, caídos sin remisión, espero que no haya más reuniones, en aras de no sé qué, para llegar a acuerdos soberanos, que luego no lo son. A las pruebas me remito.










