elbeaterio.es

El jardín sigue regado y nevado

La visita del Betis antes de las txistorras de Santo Tomás coincidió con una nevada aceptable que pilló a casi todos en pelotas y con poco tiempo para reaccionar. Se limpió el césped a tiempo y se derrotó a los sevillanos por dos goles, aprovechando que los andaluces son más de chancleta, gafas de sol y rebujito que de bufanda y pasamontañas. Para cuando se quisieron enterar ya iban por detrás y sin reacción posible se fueron por donde vinieron. Ayer llegó el Cádiz, que se parece en bastantes cosas. Quizás le puede añadir unos langostinos de Sanlúcar al perfil y el color amarillo de su camiseta.

Cuando los de Javi Gracia se encontraron en Donostia con los montes blancos, la gente abrigada hasta los imposibles, las calles heladas y un estadio enorme, comenzaron a perder medio partido. Ni siquiera el inicial gol de Tristán les cambió la cara, porque desde el inicial pitido de Ontanaya estuvieron a merced del oponente que marcó goles con facilidad, creó oportunidades a pares y sentenció como líder un compromiso más, enlazando su octava victoria consecutiva que, en cualquier época y categoría, me sigue pareciendo meritorio.

En los dos últimos partidos de casa, la naturaleza ha querido añadir elementos no entrenables, que pueden decidir. De igual modo que cuando vas a Alicante, te ponen un partido a las doce, luce el sol, y te hacen un traje a medida sin haber llamado al sastre. Lasarte, por ahora, además de su trabajo y capacidades, cuenta con la suerte que es necesaria para llevar el barco a puerto. Cuando aparecen los valores añadidos se dice que los técnicos "tienen flor". Pudo parecer que el partido de Villarreal, la lesión de Estrada, la gripe del "león de Lodosa" y los papeles de Carlos Bueno marchitaban las hortensias. ¡Que va!. El jardín sigue bien regado y además nevado.

Entre semana el entrenador habló del abrelatas.  Abrió el cajón y sacó dos y los volvió a poner en las bandas desde el principio. Xabi Prieto y Griezmann se encargaron de hacer buenas las contras, los uno contra uno, los centros, los remates. Agirretxe se encontró con el balón del gol y puso el marcador en franquía. Antes el capitán, luego los mosqueteros, incluido Elustondo que a medida que juega encuentros enseña fuera el futbolista que lleva dentro. La goleada, en suma, ratifica la racha en el estadio, con dos nuevas oportunidades a la vuelta de la esquina de Vigo, en donde el Celta no ofrecerá facilidades.

Mención aparte para la feligresía fiel que pasando de quince mil acudió a las gélidas gradas de Anoeta. La tarde sólo estaba para quedarse en casa, junto al radiador, con la manta eléctrica y una copita de moscatel, o un chocolatito, si es que nos les va mucho el "shurrut". Está claro que a este equipo no le va a faltar nunca el apoyo por adversas que sean las circunstancias. Los jugadores, bien nacidos, lo agradecen.

Nota: Creo que la diócesis dispone ya de nuevo obispo. De él se han escrito muchas cosas, pero nada relacionado con sus gustos deportivos. Monseñor Uriarte nunca ocultó su cariño por el Athletic. ¿Será realista el guipuzcoano?

Iñaki de Mujika