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¡Vale el trágala!

 A esta hora me apetece preguntar ¿qué razones tiene el que paga?, o, si lo prefieren, ¿hasta donde llegan sus derechos?. Y me refiero a la posibilidad de que las cámaras de televisión que transmitan un partido de pelota, tengan la potestad de detenerlo para insertar publicidad en pantalla.

Los pelotaris se enteraron en la presentación del torneo del cuatro y medio de la posibilidad de que en un momento de cada partido, la tele pida un par de descansos para emitir anuncios durante tres minutos. Quiere ello decir que, además de los descansos propios que los jugadores soliciten para su recuperación, les pueden caer dos más.

Obviamente, la televisión los pedirá en los momentos de máxima expectación, cuando los jugadores estén decidiendo la suerte de cada encuentro. Humildemente, estimo que eso es incidir en la competición. ¿Se imaginan ustedes una racha de tantos conseguidos por un jugador, que esté dominando a su contrario y le obliguen a parar durante un tiempo?. ¿Cuál será la resultante?.

Una vez más los deportistas son los últimos en enterarse y por supuesto no tienen opinión. Pasó lo mismo en su día con los ciclistas. Tragaron con todo lo relacionado con los controles antidopaje. A día de hoy deben decir dónde estar siempre localizados y someterse al control correspondiente. Da lo mismo la hora y el lugar. ¡Aquí te pillo, aquí te mato!.

Los pelotaris deberían protestar y rebelarse. Y los aficionados, también. La Liga de Empresas conoce que la asistencia a los frontones en los últimos tiempos ha descendido, lo mismo que los ingresos por apuestas. La televisión, como en otros deportes, es el clavo ardiendo al que se agarran. Pero la diferencia con el baloncesto es notoria y aplicar comportamientos tolerables en unas modalidades no justifica, ni garantiza el éxito en otras. ¡Pero, como vale el trágala!

Iñaki de Mujika