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Un derby en puertas

Huele a derby que apesta. En menos de cuarenta y ocho horas Athletic y Real Sociedad miden sus fuerzas en el viejo San Mamés en una situación deportiva más o menos cómoda en ambos y sin los sobresaltos de la urgente necesidad. Los rojiblancos van cuatro puntos por delante de los realistas, pero una victoria guipuzcoana prácticamente les igualaría.


Eso es lo que dice la clasificación, pero las sensaciones externas apuntan a mayor distancia entre ambos. Los rojiblancos están inmersos en tres competiciones, disponen de más internacionales que nunca y se comportan como un equipo fiable. La regularidad no es ajena a su devenir en el campeonato. Ha llegado a la final de Copa y está a punto de medir fuerzas con el Manchester United  en la Europa League. 

Los realistas son más imprevisibles quizás porque pecan de juventud y porque en el equipo manda un entrenador que ha venido de nuevas a la liga y cada quince días se encuentra en un escenario desconocido. Es la primera vez que Montanier va a sentarse en el banquillo de la Catedral. Allí vivirá "in situ" lo que le han contado. El colorido, las aficiones, los cánticos, la pasión, las ganas de ganar…todo se cita en el césped.

Este es un partido que no necesita motivación. Simplemente, jugarlo ya valora a los futbolistas porque esa experiencia no está al alcance de muchos. Los jugadores se hacen grandes en los grandes escenarios. Si no das la talla donde se exige arrojo, pocos éxitos te esperan. El derby es para competidores.

Favorito es el Athletic porque juega en casa, porque está mejor en la clasificación, porque ha marcado más goles y encajado menos que su oponente en lo que va de temporada. Los de Bielsa cuentan con estilo propio y con futbolistas determinantes. Pero la historia en este tipo de partidos está llena de fiascos. La Real ha hecho cosas muy buenas fuera de casa y otras no tanto. La mayor parte de los que salten al terreno no han ganado nunca en San Mamés. Para todo siempre existe una primera vez. Los guipuzcoanos ansían que sea el domingo. No ganan desde 2001. Los rojiblancos, obviamente, desean mantener la tendencia favorable.

Mientras tanto las aficiones preparan sus mejores galas y gargantas para empujar a los suyos. Se han gastado el dinero en taquilla y el tiempo haciendo colas. Aunque ninguno se juega nada especial, el campo se llenará.

Iñaki de Mujika