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Antonio di Natale

Piermario Morosini era un futbolista italiano que competía en el Livorno, club de la Segunda División trasalpina. Si no llega a ocurrir una tragedia a esta hora nadie se preocuparía por él y todos desconoceríamos su vida, su compromiso y sus problemas personales. Las impactantes imágenes de la muerte del futbolista sobre el terreno de juego han dado la vuelta al mundo y con ellas la biografía del centrocampista.

Morosini falleció a los veinticinco años, casualmente el mismo número que lucía en su camiseta sobre la cancha de Pescara en la que jugó la última media hora de su vida. Huérfano desde los dieciséis perdió a sus padres en dos años y a un hermano que se suicidó. La única relación familiar que le quedaba era la de su hermana Maria Carla, una chica que nació con una discapacidad psíquica que permanece ingresada en una residencia cuyos costes pagaba su hermano.

El deporte ofrece virtudes. Muchas veces se tilda a los futbolistas de egoístas y poco solidarios. No es el caso del actual jugador del Udinese, Antonio di Natale, uno de los mejores amigos del malogrado futbolista, que no ha dudado en responder a la necesidad. Se hará cargo de Maria Carla.

“Es mi deber cuidar de Maria Carla. No deberá preocuparse por nada en la vida. Será para siempre parte de nuestra familia. Fue un excepcional compañero, lleno de vida. A pesar de los problemas que tenía, siempre estaba a disposición del equipo y se dejaba todas sus fuerzas en ello. Amaba la vida y quería encontrar el éxito, no sólo para él, sino por su hermana” aseguró Di Natale.

Ante esta llamada, se ha puesto en marcha una iniciativa, ‘Udinese por la vida’, para ayudar a la hermana del futbolista, junto al resto de equipos de la primera y segunda división italiana. Estos gestos merecen ser destacados, porque conllevan compromiso, solidaridad y ejemplo.

Iñaki de Mujika