Noticias de Gipuzkoa, 30 de abril de 2007, página 34.
Estoy tratando estos días de ordenar mi biblioteca, porque ya no cabe un libro más. Los pongo del derecho, del revés; tumbados, de pie. Pero da igual, que da lo mismo. Y como quiera que soy incapaz de tirar un solo ejemplar a la papelera, se me amontonan. Buscando y rebuscando orden, encontré mi texto de Historia del Arte, sexto de bachillerato antiguo. Precioso ejemplar. Subrayado según las indicaciones del profesor de turno. Un vago que atendía por José Luis, seglar, recién abandonadas las sotanas, que tuvo a bien, entre otras cosas y con toda la cara del mundo mundial, hacernos destacar que el relieve caldeo-asirio “es muy importante”.
Así fue, si así os parece. Despachados un montón de años, de imaginación y de cultura, en un santiamén, sin explicar nada, como queriendo pasar de largo, por encima y cuanto antes. Creo que era de Cádiz. Tengo la sensación de no haber aprendido nada a su lado y eso que la asignatura me gustaba un Potosí. Casi tanto como la buena noticia de la renovación de Aranburu por nuestro equipo. La última vez que escribí de él en esta sección fue a raíz de los sucesos de Santander que afortunadamente han pasado a la historia. Este club necesita espíritu. Necesita querer y que le quieran. Como Mikel, que ha dado una lección de fidelidad a unos colores, a un sentimiento, por encima de otros cantos de sirena. Eso, el gesto. La decisión “es muy importante”.
Como importante era el partido de ayer en Getafe. Un campo al que venía con no mucha convicción, porque los dos partidos precedentes los saldamos con derrotas, en tardes de calorina y poca expresividad. La última, en el debut de Bakero, antes del stage de Cartagena y de la reacción que entonces nos salvó de la quema y del naufragio. Ayer el termómetro se portó, pero el resultado fue el de siempre. Otra vez un balón parado, un remate de cabeza en la mismas narices de todos, con Alexis de protagonista y con el 1-0 de viaje de vuelta.
Sin embargo, como el que se podía escapar perdió en casa con estrépito y el que nos podía coger también, estamos en el mismo sitio, con una semana menos y con el Barça llamando a la puerta. La gente, nuestros aficionados, ejemplares ayer, tienen de nuevo tarea. ¡Es muy importante!











