El Beaterio de Iñaki de Mujika

He recibido un ‘emilio’

Noticias de Gipuzkoa
Fecha de publicación: 4 de diciembre de 2006

Los futbolistas, por lo general, suelen estar bastante aburridos. O, mejor, disponen de bastante tiempo libre. Tienen un horario digno, poco estresante. Madrugan poco y duermen mucho. Les sobran horas para diversos menesteres. Y aquí comienza la diversidad. Unos, los menos, estudian. Otros salen de paseo, de compras y a por los niños. Los más osados se dedican a los negocios y tienen tiendas o inversiones en los sitios más inesperados. Desde bares, cafeterías, restaurantes… hasta construcciones, bodegas de vino, confección, tiendas de deportes, o lo que se tercie.

No todos conocen lo que es un ordenador, su manejo y las opciones que proporciona una conexión con Internet. Los que conocen el progreso se abren un correo electrónico desde cuya cuenta envían al mundo las grandezas que circulan por la red. Que si ésta las tiene puntiagudas, que aquella, caídas, que si está muy maciza… variaciones sobre el mismo tema. Recibo al cabo del día mogollón de comunicaciones, alguna incluso ofreciéndome viagra a buen precio. Los emilios están desbocados y llenos de carne lozana.

Lo último de esta semana corresponde a un ex portero de la entidad. Se quedó en el equipo silencioso y no alcanzó la gloria de la primera plantilla. Se ha dedicado a practicar deporte y recientemente ha estado en Capbretón recuperándose de una avería en su rodilla. Escribe maravillas del sitio y me cuenta que ha compartido sesiones con un jugador francés de Primera. “Una fuerza de la naturaleza, Iñaki”.

Me da, por supuesto, el nombre y me pide que lo haga llegar a los técnicos de la Txuriurdin house para que le sigan, porque a él le parece extraordinario. Llegado a este punto, me entran espasmos. Hablar de fichajes y refuerzos en medio de esta cataplasma, me produce sonrojo. Es como si llegas de visita a una casa que no tiene que comer y le cuentas que las cigalas y solomillo que te has jamado al mediodía estaban de puturrú. Y es que aquí comer, lo que se dice comer, no come nadie. A lo más un lametón al pirulí y una mirada a la clasificación. No desespere el beaterio porque para todo siempre hay una primera vez. La victoria llegará cuando menos lo esperemos, aunque no creo que sea vía emilio.

Iñaki de Mujika