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¡Fracaso!

La President Cup llegará a las vitrinas de la Federación Española de Balonmano. Su equipo senior masculino la gana tras superar en el último encuentro (28-24) a Egipto. El triunfo otorga al equipo de Valero Rivera la décimo tercera posición de un Campeonato del Mundo que se aspiraba a ganar. La distancia entre el sueño y la realidad apunta a patetismo.

Confieso haberme mortificado frente a la pequeña pantalla. En un ejercicio de flagelación compruebo que no es posible que un equipo se motive más allá del mínimo exigido por la profesionalidad. Los minutos transcurren y el marcador mantiene sus constantes vitales. España supera a Egipto por norma.

El drama es aún mayor cuando tratas de ponerte en la piel del narrador y comentarista. El primero trata de transmitir una emoción que no existe. Se pasan buena parte del partido hablando de los encuentros "de verdad", de los que se juegan el campeonato. Dinamarca gana a Alemania, pero los teutones podrían entrar en un cuádruple empate. Polonia lo impide porque los jugadores de Bogdan Wenta ganan a Noruega (31-30) y se meten en semifinales. Los polacos pasaron a la segunda ronda sin un punto y ahora pueden ganar medallas.

Por su parte, Alberto Urdiales no ha podido sobreponerse a la realidad de un ridículo. Como exjugador y técnico conoce sobradamente lo que pasa en la cancha. Sabe de sobra que el equipo está tocado física y mentalmente. No necesita poner parches, ni ocultar realidades. Cuando Antoni Esteve le pregunta por el balance final, su respuesta no esconde la evidencia: "Los responsables deberán analizar la situación y adoptar las decisiones".

Algo parecido expresa en un foro Talant Dujshebaev: "Creo que hay mucho motivos para pensar dónde hemos fallado. Creo que el calendario ha sido difícil, si el primer partido hubiera sido ante Corea, quizás no hubiera pasado esto. También ha habido cosas que no han gustado al entrenador ni a los espectadores".

Muchos motivos. Bastantes de ellos antes de iniciarse el campeonato. La elección de los protagonistas dejó mucho que desear. Barrufet no se vistió  y prefirió la grada para decir definitivamente adiós a su carrera internacional con la selección. ¿Para qué más tragos amargos?. Visto lo visto, en Beijing 2008 se cerró un buen ciclo. El que ahora se abre crea, cuando menos, muchas dudas. Algunas actuaciones de jugadores veteranos dieron pena. Los jóvenes no fueron lo esperado. Con tantas carencias acumuladas es difícil no escribir la palabra fracaso.

Francia, Croacia, Dinamarca y Polonia acceden a semifinales. Aquí no hay equipos en crisis sino realidades. Grandes jugadores, expertos técnicos y recursos. Ellos escriben una más bonita historia.

 

Iñaki de Mujika