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Aquí lo único que chorrea es la ropa tendida…

El Liverpool, como era previsible, complicó las cosas al Madrid en su feudo mediático y le enseñó el camino de la desilusión. El gol de Benayoun otorga a los "reds" un amplio margen de maniobra dentro de un par de semanas. Entonces, Anfield será una caldera de voces, cánticos y presión. Los británicos tratarán de explotar al máximo lo que significa jugar en propio campo. El Madrid, no. La frase que acuñó Valdano se quedó en eso, en frase. El miedo escénico se lo guardó para sí el propietario del estadio. Y no lo suelta, ni lo contagia.


No hace demasiadas semanas, el Real Unión le pegó en la cresta con sus armas. No era un Madrid mucho menor que este de Champions. Schuster dejó paso a Juande, precisamente porque las cosas llevaban una marcha poco convincente. Ahora, la racha liguera devolvió ciertas esperanzas. Sin un juego cautivador, los puntos suben a la clasificación. Los madridistas entendían que la eliminatoria podía elevar la autoestima y las opciones de "hacer algo" en una temporada que huele a chamusquina. Llenaron la grada de esperanza y expectación. 

Europa es otra cosa. Los equipos se preparan y entregan al máximo. Ganar en casa cuesta una barbaridad, porque los rivales se atrincheran. Importa más el resultado que el espectáculo. La táctica deja de ser un ejercicio teórico para convertirse en bandera de eficacia. Sólo así puede entenderse la idoneidad de las decisiones. Se monta un entramado, se dificulta la movilidad del oponente y se convive con la paciencia. Juande aceptó la partida planteada por Rafa Benítez. Así nos encontramos con parecidos papeles. El Madrid mostró un miedo pavoroso a perder y a intentar por otros medios la búsqueda de caminos que le llevaran al éxito. Los minutos pasaron hasta que llegó "una pelota parada" que concluyó con el remate del israelí y el gol de la sentencia. Sin Gerrard y con Fernando Torres lesionado desde el pitido inicial, los ingleses giraron en torno a la dupla Macherano-Xabi Alonso, que escribieron un tratado excelente. El discurso del método.

Los miles de espectadores que esperaban otra cosa comprobaron "in situ" la diferencia entre la disciplina y el turisteo; entre el orden y el trabajo frente a la falta de rigor. Con dos presidentes, dos entrenadores, no sé cuantos fichajes de dudosa respuesta, el Madrid dispone de poco caudal para ser grande en la Champions. Su presidente anunció un chorreo. Se nota que es novato. En el deporte el que saca pecho se lleva una guantada.  O dos. Al nuevo mandatario alguien le deberá decir que aquí lo único que chorrea es el agua de la ropa tendida… 

 

 

 

Iñaki de Mujika