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El rompecabezas del entrenador cuando debe decidir

Reconozco que seguí atento los movimientos de Martín Lasarte a lo largo de la semana, sobre todo después de saber que en La Rioja se lesionó Labaka, añadiendo dinamita a la ausencia por sanción de Ansotegi y a la recaída de Mikel González que salió demasiado pronto del garaje de reparaciones. La lista de convocados del viernes ya mostraba novedades (Cadamuro) y dudas (diecinueve futbolistas). Esa misma tarde comencé a comerme el tarro y a tratar de situarme en la cabeza del entrenador.


Era clave saber si Labaka estaba para estar, o estaba para arriesgar con otra baja, o finalmente no estaba. Como esa realidad sólo se pudo comprobar a las cinco y media de ayer, al ver los once que iniciaban el calentamiento, decidí jugar a las adivinanzas. Las soluciones previas eran variadas: ¿Esnaola, titular por primera vez?, ¿Rivas, reconvertido a zaguero?, ¿Cadamuro, debutante?, u otros conejos de la chistera. En todos los casos, la pareja que saliera de la coctelera del uruguayo iba a ser inédita y, además, eligiera lo que eligiera, cabían análisis discutibles sobre el acierto de la decisión. No solo por la capacidad de los jugadores que jugaban, sino por la decepción que iba a invadir las esperanzas de los futbolistas no elegidos. Vamos, que hiciera lo que hiciera, quedaban caídos en el campo de batalla sin siquiera competir. ¡Pedazo de rompecabezas para un técnico que por lo general mueve poco las fichas!

Creía por tanto que el preparador llevaba en su mano una plancha caliente y un riesgo. Si Labaka saltaba al terreno y se lesionaba, el panorama, pensando en el próximo partido ante el Numancia, se tornaba mucho más comprometido, porque entre otras cosas, el Huesca afrontó el partido con un bagaje de veinte goles a favor, el más bajo de la categoría. Cuando me cansé de imaginar escenarios, y ante el temor de una cefalea, entendí mucho más y mejor a Martín Lasarte, llegando a pensar que lo suyo es tanto o más difícil que los intentos de enseñar a bailar pasodobles a la inefable Belén Esteban. ¡Qué manera de destrozarlos!

Los más de mil seguidores que tomaron Huesca se fueron hasta El Alcoraz con menos preocupaciones en la cabeza y más vibraciones en el corazón. Supongo que se sorprendieron con el "once" inicial, novedoso por la presencia en el equipo de Josu Esnaola y Songo’o. Como quiera que el partido fue muy parecido a los que se juegan fuera de Anoeta y, porque los perseguidores también empataron, todo el mundo dio por bueno el punto. Gracias al buen centro de "Kokoli" estrada y al cabezazo imparable de Labaka. Pero, debemos mejorar ostensiblemente.

 

 

 

NOTA: ¿Puedo felicitar?. Agradezco a la periodista Paloma del Río el modo de transmitir las pruebas de patinaje artístico de los Juegos de Vancoover 2010. Un día dijo que "Vivir el deporte es la mejor forma de comunicarlo". Aunque los libros de texto y la ética y no sé cuantas cosas y personas digan que los sentimientos hay que dejarlos en casa, celebro mucho la ruptura de esa norma.

 

 

 

Iñaki de Mujika