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Los silencios de un zaguero

Aritz Laskurain completó en el Astelena eibarrés un excelente partido. Con empate a veintiún tantos en el marcador, cualquier cosa hubiera podido pasar. La pareja que obtuviera el último del partido se clasificaba para la liguilla de donde saldrán los campeones del mano parejas. González-Laskurain vs Olaizola II-Mendizabal II. Ambos podían imponerse. Los colorados ya saben lo que es triunfar en el campeonato y para los pelotaris de Aspe se ofrecía la oportunidad de clasificar a las cuatro parejas de la misma empresa, además de mejorar su propia cotización y valía.


El manista de Soraluze se confirmó como un zaguero solvente, ofreció casi siempre la espalda a su oponente y aseguró pelotazos de campeón. Está en la plenitud de quien ha hecho camino entre silencios. Un día recuerdo que le invitamos a compartir con nosotros una de esas tertulias gastronómicas. Cerca de su casa, arriba junto a la ermita de Ezozia. Llegó con cara de asustado, porque no nos conocíamos más que por teléfono. Ese es el momento en que le pones cara a la voz y las distancias se acortan.

Aquel día se atrevió a relatar un sueño, el deseo de una realidad que se presentaba cercana. "Quiero jugar el campeonato de mano por parejas. A ver si me incluyen". Uno de los responsables técnicos de su empresa, Jokin Etxaniz, escuchó sus palabras. En ellas se mezclaban ilusión y capacidades. Laskurain participó y cumplió con dignidad. Era obvio que los valores deportivos primaban y que merecía la oportunidad. Llegó a tiempo de demostrarse a sí mismo y a los demás que el sacrificio merecía la pena. Profesional desde el año 2002 alcanzó la final junto a Titín en el campeonato de 2008. Y lo que son las cosas. Entonces Olaizola-Mendizábal ganaron la final (22-17), precisamente los rivales a los que ahora les cortan el paso.

El mundo de la pelota dispone de un elenco amplio de deportistas. Unos son mediáticos, por su juego y por la capacidad de relacionarse con la información. Otros, más sobrios, son profesionales a sangre y fuego, pero conviven más con los silencios. Aritz Laskurain pertenece a este grupo. Los aficionados, por lo general, no les conocen demasiado, pero son individuos que en las distancias cortas merecen la pena.

Era octubre de 2007 cuando nos juntamos en el Armendia. Xabi Gurrutxaga y Dani Martino, jugadores del Éibar, Oier Oregi, fisioterapeuta por cuyas manos pasan muchos deportistas famosos, los ciclistas Iñigo Chaurreau y Pedro Horrillo, además de Aitor Rementería que nos invitó entonces a participar en la carrera popular pedrestre "Plaentxi-Bergara. Terminamos con un suflé de postre, pero con la puerta abierta a una buena relación que es la que mantenemos. En el camino ha sufrido lesiones importantes, por eso me gusta verle sonreír y abrazarse a su compañero. Se lo merece.

Iñaki de Mujika