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La braga polar

Los suscriptores de Noticias de Gipuzkoa pueden conseguir entre otras cosas una braga polar. Reconozco mi ignorancia. Pensé que el sustantivo trataba de esa prenda interior femenina que las mujeres utilizan para proteger la zona privada que les pertenece. Aún me sorprendió más el adjetivo. ¿Será algo nuevo en tecnología qie permite mantener frío el territorio?. Incluso, en la redacción guipuzcoana de Onda Vasca se suscitó un debate a media mañana del viernes respecto a la nomenclatura de la prenda y la idoneidad de que se llame así. La braga es braga. Y como mucho, en algunos países sudamericanos, pantaleta.


Las fotos que ilustran la publicidad ofrecen la imagen de una especie de airosa bufanda, moderno foulard que cubre bien cuello y garganta. Navegué por internet. Busqué las dos palabras y aparecieron, efectivamente, como lo que enseñan posando el chico y la chica que sonríen en el anuncio de este diario. La palabra braga nunca me pareció estética. No se corresponde con esas maravillosas puntillas bordadas, con esos sugerentes encajes que los buenos amantes saben elegir cuando quieren quedar muy bien con sus parejas. Recuerdo un día en Paris hace bastantes años, Un periodista deportivo guipuzcoano quería sorprender a su novia con un regalo. Le acompañé a una tienda de fina lencería francesa. La madame que nos atendió pensaba que estábamos de coña, porque le explicábamos con gestos que queríamos un conjunto de braga y sujetador. Y luego, la talla, calculando a ojo. Elegimos un terno blanco precioso. ¡Experiencia irrepetible!.

Item más. Cuando ayer por la mañana me levanté en el hotel de Valencia, encontré el careto en el espejo del cuarto de baño y comprobado el estado general que reflejaba, comprobé sin duda: "Iñaki, estas hecho una braga". No piensen mal, que no fue porque la noche se hiciera larga y terminara en cogida, sino porque llevo a mi espaldas un trancazo que sube y baja, baja y sube, por todo mi cuerpo con una alegría desbordante. ¡No quiere marcharse el inquilino!.Uff, de repente, apareció otra vez la prenda, aunque esta vez en plan piltrafa. Con la consabida paella incorporada al elenco nos fuimos al fútbol, quince días después de ganar al Espanyol.

Lasarte mostró en las declaraciones del viernes su satisfacción por la buena actitud, comportamiento, seriedad y entrega de sus jugadores en estas dos semanas. Había tiempo para preparar a conciencia el partido frente a un rival de esa que llaman "nuestra liga". El Levante es como nosotros. Un equipo ascendido a Primera que quiere quedarse, porque se está mejor en esta categoría que en la innombrable. Llorente se sumó al carro de la trascendencia y añadió que en estos partidos, y en los otros, hay que salir a morir. Al míster uruguayo, como le va este mambo, se le ocurrió contar con él y con Tamudo, sacrificando a Zurutuza. Lo demás ya lo sabíamos. Toma y daca. Daca y toma. Pelotazo, choques, mal terreno de juego y partido trabado. Los locales dieron dos veces. Primero, a balón parado. Luego, a la contra. Dos a cero. Los cambios coincidieron con la reacción y con la cabeza de Sarpong. Quedaba un cuarto de hora para neutralizar, pero no fue posible. El Levante nos dejó en bragas. No sé si polar, pero en bragas.

Nota: Después de la publicidad gratuita que acabo de hacer sobre la braga polar, espero que el departamento de marketing tenga a bien enviarme una de esas prendas. En verde, si se puede. Se lo agradeceré vivamente, porque así protegeré mi garganta ante el crudo invierno que se avecina y los goles que con tanto esfuerzo espero cantar para bien de la feligresía txuriurdin.

Iñaki de Mujika