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El jeque debe andar preocupado

Llegamos a Málaga sin delirios de grandeza. Después del varapalo copero y de la ventaja perdida y desperdiciada, nos encontramos de frente con el jeque multimillonario. Un señor que atiende por Abdullah ben Nasser Al Thanid debe manejar petrodólares como yo las teclas del ordenador y dispone de un yate tan grande que no cabe en Puerto Banús. Emparenta con el emir de Qatar quien, en cuestiones de poder y negocio, anda por encima en la escala de influencias. Estos señores aparecen y revolucionan todo. Hasta ahora han preferido el fútbol inglés por el nivel de la competición y por la trascendencia mediática. Se gastan cantidades astronómicas y ocupan las plazas que en los palcos más se cotizan.


La familia Sanz se hizo cargo hace años del Málaga. Las razones por las que dieron entonces el paso al frente nunca se conocieron más allá "del cariño" que Fernando, exjugador madridista y malacitano, sentía por la entidad a la que querían salvar del desastre que se anunciaba. Pasados los años, vivida la experiencia, comprobadas las complejidades, pusieron la casa en venta y llegó el dinero, diez millones de euros, con olor a chilaba, babucha y tarbush. A partir de ahí, mucha expectación, estilos nuevos, y atenta mirada a los procederes. De entrada, ha renunciado a la subvención que otorga la Junta de Andalucía a los equipos territoriales de Primera. Quería el doble de lo que ofrecían.

Los precedentes al respecto en la liga española no son precisamente un dechado de virtud. Por Marbella y Vitoria desfilaron dos personajes atípicos. El primero pagaba en mano parte de los contratos de sus futbolistas que pasaban uno por uno por su monumental yate, mientras las cámaras del Plus grababan para emitirlo posteriormente. Zigor Aranalde, de quien pudimos leer un reportaje en este medio el pasado sábado, podría contar historias de entonces hasta hartarse. De lo que sucedió en Mendizorroza basta acercarse y preguntar. De cualquier manera, La Rosaleda se ha convertido en un campo remozado y envidiable. Le ha sentado muy bien la remodelación. A sus seguidores, también. Siguen siendo los mismos, igual de bulliciosos y protestones. En eso da igual quien presida la entidad.

Pero como la historia que nos trajo a Málaga trataba de un partido de fútbol, abrimos bien los ojos para descubrir los entresijos por los que se movió Martín Lasarte para diseñar la alineación y la táctica con la que sorprender a los de Jesualdo Ferreira. ¡Qué bonito nombre, Jesualdo, como los antiguos reyes visigodos!. Si yo estaba muerto antes de empezar el encuentro (tres partidos en seis días, más la copa en Gal y el viaje), cómo no iban a estar los futbolistas que encima corren. El uruguayo optó por Elustondo y Bergara como pareja de baile en el centro del campo. Los mismos a los que les cayó encima el peso de la derrota ante Osasuna. Los mismos que ayer se llevaron los plácemes de todos después de firmar ambos un partido completo.

Como quiera que Llorente dio un pase a Griezmann que sirvió para abrir brecha, y como quiera que Xabi Prieto le puso otro al hondarribitarra, la Real no podía perder un partido que merecía ganar y ganó. Bravo paró un penalti, Labaka se multiplicó saliendo frío al terreno por la lesión de Ansotegi y en general el grupo rindió como todos esperábamos desde hace semanas. Buenas noticias, good news que dirían en las academias de lengua inglesa. El jeque debe andar preocupado.¡Como para no!. 

Iñaki de Mujika