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Una final sin monólogo

La final del campeonato de mano por parejas está servida. Aimar Olaizola y Aritz Begino defendieron su pabellón, el de la empresa, el de los aficionados y tal el del propio espectáculo de la pelota. Necesitaban ganar a los poderosos Xala y Barriola para que el partido que otorga el título no fuera un monólogo de Aspe, le entidad que aspiraba a colocar en la final a dos parejas de su cuadro. Gonzalez y Laskurain esperaban la victoria de sus compañeros, pero ésta no llego y se quedan en la puerta del Miribilla, el nuevo escenario que acogerá la gran cita.


Olaizola II se defiende como un jabato en los cuadros alegres. No es fácil hacerle un tanto. Parece recuperado de la fatalidad que supone una grave lesión. No hace todavía un año, cuando en el Labrit pamplonés competía contra Patxi Ruiz, el pelotari de Goizueta notó un chasquido en su rodilla derecha. Las pruebas confirmaron la rotura del ligamento cruzado anterior. Aimar supo que debía pasar por el quirófano, hacer una buena recuperación, y esperar que llegaran los mejores momentos. Cumplidos los plazos, aflora de nuevo como un gran contrincante.

Su compañero ofrece la misma confianza. Aritz Begino es resistente. Devuelve todo lo que le llega y no baja la guardia en ningún momento. Soportó ayer en el Astelena eibarrés tantos de seis minutos. El zaguero de Auza dispone de una derecha extraordinaria que, si se lo permiten, hace estragos, porque sus sopapos destrozan al más pintado. Parece tocado por esas varitas mágicas de la buena suerte. Probablemente el de la Ulzama no sea un pelotari mediático, pero complementa que da gusto. Celebró la victoria sin ocultar su alegría, porque para él será la primera vez que juegue una final en la mejor categoría.

Le esperan los damnificados de ayer. Xala y Barriola son un referente en este deporte. Se complementan y se fajan como quinceañeros, aunque ambos superen los treinta. Son duros de roer. Enemigos difíciles de batir, porque tienen tablas y leen muy bien los partidos. La condición física les hizo perder al final lo que llevaban ganado. Las dos parejas se van a volver a enfrentar, una especie de revancha pero con las txapelas por medio. Les espera la final en un frontón nuevo que se llenará de espectadores y batirá todos los records precedentes de espectadores y recaudación. Olaizola II-Begino contra Xala-Barriola. Eso rezan los carteles.

Unos volverán a elegir material pesado que cueste mucho llevar al frontis. Los otros buscarán en el cestaño pelotas más ligeras y de mayor salida. Son las estrategias previas a una final que ya conoce el precio de las butadas. La más cara, 120 euros. Sin comentarios, pero me parece un escándalo.

 

Iñaki de Mujika