Noticias de Gipuzkoa
Fecha de publicación: 11 de febrero de 2007

La Real Sociedad hizo ayer el mejor primer tiempo desde que convivimos con este peregrinaje que nos trae por el camino de los disgustos y la desesperanza. Mikel Aranburu llevó a la grada muchas dosis de alegría, cuando su cabezazo hizo estallar dos petardos de esos que se oyen en todo el territorio. No fue suficiente porque enfrente estaba el que estaba y se aprovechó.
Ayer no tocaba clase de canto, pero apareció el tenor. Tantas veces alabado, el meta no midió bien y la falta de cálculo nos puso en el habitual disparadero de los imposibles. Otra vez, castigados contra la pared. De rodillas, con las orejas de burro en la cabeza y kilos de libros en cada brazo. Así, con el profesor haciendo de las suyas. Pitando lo que le daba la gana y jugando al negro, aunque vistiese de pistacho.
Entra dentro de lo probable que a esta hora, usted, que tiene a bien leerme, ande con la moral por los suelos. No sería extraño. Pero me quiero apuntar a las posibilidades, a las que todavía existen. No mirando a la clasificación, sino a nuestro equipo. Parece mejorado en actitud. Parece mejorado en condición. Parece mejorado, aunque le cueste, también en el aspecto moral.
En la primera vuelta contra estos equipos con los que ahora nos debatimos no sacamos más puntos que el de San Mamés. El resto fue palmarla. Ahora, ese punto lo sacamos en Sevilla y en Huelva todo lo que hagamos será mejorar. Ya sé que no consuela, pero da pie a creer que las cosas no pueden ser negras y negras y más negras. Cuesta lo mismo tener ilusión que lo contrario. Así que me quedo con lo primero, aunque no sea ni lo fácil ni lo que se lleva ahora mismo.
Anoche comenzamos muy bien y terminamos como siempre. “No por mucho madrugar amanece más temprano”, dice la tradición popular. Pero, ante el Real Madrid el equipo realista comenzó seguro y confiado. Echó redaños y pelotas, dominó todas las facetas, incluso el marcador. Desde esa fortaleza debe seguir haciendo camino el conjunto de Lotina, aunque, repito, lo fácil sea coger el mapa de España y buscar dónde está El Ejido y comprobar cómo se llega.










